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Dominio Público

16 coros5 albumes
Coros 2: Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo InternacionalCoros 3: Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo InternacionalCoros 4: Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo InternacionalCoros 5, Vol. 2: Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo InternacionalHimnos de la Vida Cristiana

Dominio Público

Dominio Público es una denominación utilizada para referirse a aquellos himnos y coros cristianos tradicionales cuya autoría es desconocida o pertenece al acervo común de la fe cristiana. En nuestra plataforma, Dominio Público cuenta con un repertorio de 16 canciones que han sido interpretadas y recopiladas en diversos álbumes, especialmente por la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional. Estas canciones forman parte fundamental de la alabanza congregacional y han acompañado a generaciones de creyentes en su vida espiritual.

Discografía

Las canciones de Dominio Público se encuentran en álbumes como Coros 4: Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional, Coros 5, Vol. 2, Coros 2, Coros 3 y Himnos de la Vida Cristiana. Estos álbumes reúnen himnos y coros que han sido parte esencial de la adoración en distintas congregaciones, reflejando la riqueza espiritual y musical de la tradición cristiana.

Temas Espirituales

El repertorio de Dominio Público abarca temas fundamentales de la fe cristiana. Canciones como "Cristo rompe las cadenas" y "Dios es nuestro amparo" transmiten mensajes de liberación, protección y confianza en Dios. Otros títulos como "Paz cuan dulce paz" y "Solamente en Cristo" invitan a la reflexión sobre la paz interior y la centralidad de Jesucristo en la vida del creyente. Además, himnos como "Pon aceite en mi lámpara Señor" y "Santo Espíritu llena mi vida" expresan el anhelo de una vida llena del Espíritu Santo y la búsqueda de una relación más profunda con Dios.

Canciones Destacadas

Entre las canciones más conocidas de Dominio Público en nuestra plataforma se encuentran "Cristo rompe las cadenas", "Dios es nuestro amparo", "No puede estar triste", "Su gloria cubrió los cielos" y "Testifiquemos". Cada una de estas piezas ha sido interpretada en diferentes contextos de adoración, consolidándose como parte del repertorio esencial en la música cristiana congregacional.