Letra
Tu el alfarero, yo el barro soy Dócil y humilde anhelo ser Cúmplase siempre en mí tu querer.
Haz lo que quieras de mí, Señor. Mírame y prueba mi corazón; Lávame y quita toda mi maldad Para que pueda contigo estar.
Haz lo que quieras de mí, Señor, Tuyo es, ¡oh Cristo! todo poder; Cura mis llagas y mi dolor, Tu mano extiende y sanaré.
Haz lo que quieras de mí, Señor, Dueño absoluto de mí, tu sé; Del paracleto dame la unción, Y el mundo a Cristo pueda en mí ver.
Haz lo que quieras de mí Señor: Letra y Significado de esta Canción Cristiana
Haz lo que quieras de mí Señor es una canción cristiana de adoración que ha tocado el corazón de muchos creyentes. Aunque su autor es desconocido, esta alabanza se ha convertido en un himno dentro de la música de adoración, invitando a los oyentes a rendirse completamente ante Dios. Su mensaje sencillo y profundo la hace relevante en reuniones de oración y momentos devocionales.
Significado de la letra y mensaje espiritual
La letra de Haz lo que quieras de mí Señor expresa una actitud de humildad y entrega total al Señor. El creyente se reconoce como barro en manos del alfarero, dispuesto a ser moldeado según la voluntad divina. Este mensaje resalta la importancia de la docilidad y la disposición a dejar que Dios transforme el corazón.
"Tu el alfarero, yo el barro soy. Dócil y humilde anhelo ser."
La canción también enfatiza la necesidad de purificación y sanidad espiritual, pidiendo a Cristo que limpie toda maldad y extienda su mano sanadora. Es un clamor por la unción del Espíritu Santo y el deseo de reflejar a Cristo ante el mundo.
Sobre el autor y contexto de la canción
El autor de Haz lo que quieras de mí Señor es desconocido, lo que ha permitido que esta alabanza sea adoptada por diversas comunidades cristianas. No se asocia a un álbum específico, pero su uso es común en cultos de adoración y momentos de consagración personal.
Reflexión devocional sobre Haz lo que quieras de mí Señor
Esta canción cristiana nos invita a examinar nuestro corazón y a rendirnos completamente a la voluntad de Dios. Al cantar "Haz lo que quieras de mí, Señor", recordamos que la verdadera adoración implica humildad, entrega y confianza en el poder transformador de Cristo. Que esta alabanza inspire a cada creyente a buscar la presencia de Dios y a permitir que Él obre libremente en su vida.

