Letra
Para adorarte.
Oh señor yo vengo a ti Para alabarte.
//Contigo quiero vivir Tú eres todo para mí//.
Recuerdo aquel día cuando te encontré Con que amor inmenso Señor yo te amé Y nunca en la vida hallé algo igual.
Te amo, te amo Padre celestial.
//Y mi corazón Señor, Te está buscando// Y mi corazón Señor, Te está llamando
//Porque necesito hoy tu espíritu Señor Yo te adoro mi Señor muy tiernamente Porque solo tú eres Dios omnipotente Llena hoy mi corazón de tu presencia sin igual//.
Letra de Oh Señor yo vengo a ti: Canción cristiana de adoración
Oh Señor yo vengo a ti es una canción cristiana de adoración que ha tocado el corazón de muchos creyentes. Aunque su autor es desconocido, esta alabanza se ha convertido en parte del repertorio de muchas iglesias y grupos de alabanza, gracias a su mensaje profundo y su melodía sencilla pero conmovedora.
Significado de la letra y mensaje espiritual
La letra de Oh Señor yo vengo a ti expresa el anhelo de acercarse a Dios con humildad y devoción. El adorador reconoce la necesidad de la presencia del Espíritu Santo y la importancia de vivir en comunión con el Señor. Frases como:
"Oh Señor yo vengo a ti para alabarte"
reflejan una actitud de entrega total y búsqueda sincera de Dios. La canción invita a los creyentes a recordar el primer amor y a renovar su compromiso espiritual.
Sobre el autor y contexto de la canción
El autor de Oh Señor yo vengo a ti es desconocido, lo que resalta su carácter popular dentro de la música de adoración cristiana. Muchas veces, estas canciones surgen en comunidades de fe y se transmiten de generación en generación, convirtiéndose en himnos espontáneos que unen a los creyentes en la alabanza.
Reflexión devocional sobre Oh Señor yo vengo a ti
Esta canción cristiana nos recuerda la importancia de buscar a Dios con un corazón sincero y humilde. Como dice la letra:
"Y mi corazón Señor, te está buscando"
En tiempos de dificultad o alegría, acercarnos al Señor en adoración nos fortalece y renueva nuestra fe. Que esta alabanza inspire a cada oyente a vivir en la presencia de Dios y a depender de su Espíritu cada día.

